Gorros para dormir oncológicos

Los gorros de dormir tienen una función protectora

Durante el tratamiento de quimioterapia, las personas que lo siguen acostumbran a equiparse con algunos complementos como los pañuelos oncológicos o los gorros para dormir. La pérdida del cabello puede paliarse con estos complementos que ayudan a conservar la imagen y minimizan la brusquedad del cambio

Verse bien ayuda a sentirse mejor, y es importante que durante el proceso de quimioterapia la persona siga sintiéndose cómoda frente al espejo. Y complementos como los gorros para dormir, además de estética tienen otra función protectora muy importante que explicaremos en este artículo.

Es innegable que sentirnos a gusto con nuestra imagen repercute directamente en el ánimo, y esto es algo que no se consigue con ningún medicamento. El tratamiento de quimioterapia puede provocar que la persona que lo recibe se sienta desanimada a medida que se producen cambios en su aspecto físico

Por eso en conveniente ayudarse con detalles que facilitan verse mejor y adaptarse poco a poco a esa fase transitoria, consecuencia del tratamiento. Porque lo último que hay que perder es la sonrisa, especialmente la que nos devuelve el espejo. 

Los gorros de dormir son muy cómodos, suaves y transpirables

La función de los gorros para dormir

El cuerpo humano tiene la capacidad de variar su temperatura para adaptarse al ambiente que le rodea. Esto es un mecanismo de protección natural para mantener el metabolismo en condiciones de estabilidad. Nuestro cuerpo tiene una temperatura corporal media que oscila entre 36,3 º y 37,1º, y estos datos nos ayudan a identificar posibles irregularidades.

A lo largo del día la temperatura del ambiente va cambiando, y la del cuerpo humano va a la par de la de su entorno. Por ejemplo, cuando el ambiente es cálido, el metabolismo actúa para tratar de enfriarse, y cuando hace frío realiza la acción contraria.

Igualmente cuando dormimos, el cuerpo cambia su temperatura corporal produciéndose un descenso que se acentúa durante la fase NREM. Estos mecanismos corporales son más inestables durante el sueño,  por lo que durante la fase de sueño profundo las personas solemos estar más frías. 

Concretamente por la cabeza, se calcula que en invierno perdemos el 25% de la temperatura corporal, tanto al dormir como en estado de vigilia.  Pero si tenemos en cuenta que durmiendo nuestra temperatura desciende, se comprende la importancia de utilizar gorros para dormir.

Con la pérdida total del cabello por quimioterapia, el gorro dormir ayuda a mantener una óptima la temperatura del cuero cabelludo al dormir. Estos gorros de dormir son muy cómodos y cubren totalmente la cabeza para aportar sensación de seguridad. Sus tejidos son suaves y transpirables como el algodón o el bambú.

Durante la quimioterapia el cuero cabelludo queda más sensible, y además de la pérdida de calor al dormir, el roce con la almohada puede molestar. Los gorros de dormir solucionan todos estos problemas, se fabrican con pocas costuras y las que pueden haber son planas o están forradas.

Dónde comprar gorros de dormir

En el año 2005 nació como un concepto pionero en España el centro integral Animare, para ayudar a personas afectadas por el cáncer. Animare está conducido por personas afectadas por esta enfermedad, totalmente sensibilizadas con lo que supone y con todas las necesidades que puede derivar.

Por ello, y desde la cercanía profesional con todas y cada una de las personas que acuden al centro, proporcionan una atención personalizada y servicios para cada caso. Estética oncológica, ortopedia, corsetería, moda baño y una amplia sección capilar de la que forman parte los gorros del dormir, son los principales servicios del centro integral Animare.  Su misión es ayudar a conseguir que numerosas personas vuelvan a sonreír recuperado su imagen corporal con todos sus productos y servicios.

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.